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jueves, 15 de septiembre de 2016

Dos poemas de Klyo Mendoza Herrera, en homenaje a José Emilio Pacheco “Hacedores de palabras” 2009.


Klyo Mendoza

SOY

Soy la que usted fue,
no siento ni me barren los pies.
¿Come usted raíces?

Tuve que ocupar su lugar
y olvido lo que debo escribir.
Ignoro los reflejos.

Duermo en las mesas y el despertar encierra
cuando lo que aclara se oscurece.
Todo está si el sol no abre la puerta.

Sentado bajo el sauce, con la cabeza entre las manos,
el día: planeando la nueva batalla
y usted ya no lo apoya.
Lo deja comer y hartarse,
tomar vino y emborrachar a Dios.

Usted observa los cuadros cien veces, sin mover los ojos.
Espera a su antípoda.

Y lo miro:
Quitándose los zapatitos de abuela.
Como si el tiempo lo esperara.
Le limpio las lágrimas
que se secaron en sus sienes
Y la saliva que el sueño puso en su barbilla.

Usted es un poema cuando el diablo le tutea.




EL PRECIPICIO DE TU PÁRPADO

La mirada con segundero en la pupila,
una canción para cada lágrima,
con ese contorno que no cabe en las almendras
Y esas ramas en el precipicio de tus párpados.

De la boca no opino.
Eres mi amigo y ambos sabemos que no es así.

En la nariz cabe mi perfumero,
mi vestido de noche y la noche misma
que se mide con puntas de lápiz.

Yo te mido con tiempo perdido.

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