Mi tío
favorito
2013. Septiembre, mes de la patria. Feliz regreso a clases a los que
vamos a escuelas particulares. De este nuevo ciclo escolar me encantan los
lunes porque salgo una hora antes. Escribo lo más sobresaliente de este mes.
El día trece se conmemora un aniversario más
de los Niños Héroes. Mi tío favorito dice que es algo inútil festejar a los
héroes que dieron su vida en aras de la patria. “Este país se está
desmoronando” dice “y los responsables hacen que nuestros héroes dieran su vida
por nada, por una patria que ya no es nuestra”. Todos los que entonces asisten
a dar El grito van a celebrar el nacimiento de un país que, cuando yo sea
adulta, ya no será libre y soberano: un país de a mentiritas sostenido por
mentiras.
¿Cómo percibo a los Niños Héroes? Como
imágenes de estampita, como santitos sin aureola. Me gustan algunos de sus
nombres: Francisco, por ejemplo… –¿Cómo puedes festejar El Grito con nombres
tan extraños como Gilbert o Brian? “Espíritu colonizado” dijera mi tío favorito–.
Dicen que las niñas maduramos antes que los varones y un médico dice que hace
siglo y medio tardábamos bastante más en llegar a la edad reproductiva. Los
hombres siempre han sido más lentos y en esos años los niños, a pesar de la
edad, eran niños verdaderamente.
Ese mismo día, por cierto, en un programa de
tv local, un gordo vestido de mujer fodonga usó la bandera nacional como mantel
para poner su vaso de tequila, para que una invitada comiera tacos y que otro
echara las nalgas sobre el escudo nacional; “¿cuál patria”? dijera con
indignación mi tío favorito. “Estos cabrones si no tienen madre, patria
tampoco”. Al día siguiente, un negro le partió la mandarina en gajos al
“Canelo”. Un pinche drama. Trago amargo rebajado con sorbos de Heineken en botella
verde para los que ven cómo se juega el honor de la patria en un cuadrilátero.
Prietitas con trenzas aparte, sé que los hombres de cualquier edad prefieren a las mujeres
jóvenes, delgadas y güeras (ahí está el detalle con Cantinflas: pura güera; y el
Cantinflas de entonces no pudo equivocarse). Nada les da más gusto que ver esos
muslos blancos desprotegidos por shorcitos de mezclilla (lo sé porque más de
una triste señora desengañada afirma eso).
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