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jueves, 21 de febrero de 2019

Los Mapaches


Sabino Pérez Ramírez

Cheque Jorge tiene que lidiar todo el tiempo con los mapaches que llegan a perjudicar sus siembras. “No se las comen pero sí la destruyen. Son malos. Parece que tuvieran envidia, como la gente que ve que uno siembra algo, y luego buscan robarse el tierras”. Cheque es un campesino  indígena de la zona chinanteca de Ojitlán, Oaxaca. Hace unos 35 años llegó a radicar a la ciudad de Tuxtepec, para trabajar como jornalero: albañilería, cargador, pescador, en el campo con los parceleros del ejido Tuxtepec, entre otras muchas actividades más. Eso pasó cuando el gobierno desalojó a los indígenas chinantecos para la construcción de la presa Cerro Oro. Aquí en Tuxtepec compraron un terreno donde construyeron una casa de concreto y palma. Su padre era el que administraba el recurso que le dieron por sus terrenos; era un hombre habilidoso y mujeriego; todos ellos se volvieron bilingüe. Don Ezequiel, como se llamaba su papá, hacía trámites para quedarse con unos terrenos, después de algunos años de posesión de los mismos, aquí, en Arroyo Anguila, donde hoy se encuentra Cheque Jorge señalándome las siembras destruidas por los mapaches. “Todas estas tierras, cerca de 90 hectáreas, las deslindó el viejo, y la tramitó ante el Reforma Agrarias para que le dieran el título de propiedad. Eran tierras sin dueños, que no pertenecían ni al ejido Chiltepec y ni al Ejido Arroyo Choapan, pero el trámite se fue empantanando por la intervención de mi medio hermano Abel, al que le decían el Cabezón, cuando llegamos a vivir a Tuxtepec; el Cabezón es hijo de mi papá con mi hermana la mayor; yo creo que por eso tiene en el venas sangre de maldad”.
El calor es intenso a pesar de la vegetación que ofrece sombras agradables cerca del arroyo. Cheque tiene 65 años de edad, con un problema de salud que no le permite cumplir al cien con sus tareas en el campo. Su casa es de palma y cercada de madera rústica, donde los años se asoman por las rendijas de la madera quebrantada. A unos 20 metros se encuentra otra casa, más pequeña, donde vivió su papá los últimos años de una vida agonizante, por el sufrimiento de haber perdido la vista desde hacía más de 10 años, tiempo en que dependió de Cheque y su familia. “El viejo murió a los 107 años, casi engarrotado por tantos años acumulados en los huesos. A pesar de estar como estaba, no dejaba de demostrar el odio hacia mí y mi familia; nosotros que le dábamos el comidas, siempre estaba echándonos madre; y ya viste cómo hizo cuando nos apoyaste para que recibiera dinero del programa para viejitos, mandó a llamar a el Cabezón para que él fuera el que cobrara el dineros, y para qué, para llevarse el dineros, amarrar al viejo en el cama, ponerle cadena y candado a la puerta para que nadie de nosotros pudiéramos entrar; lo único que le arrimaba era unos paquetes de masecas y una cubeta de agua, para que el viejo se preparara su atole crudo cuando tuviera hambre, mientras él se gastaba el dinero en borracheras, y sólo venía a verlo una vez a la semana, pues como vive en Valle Nacional, no puede venir a cada rato. Pero el viejo eso era lo que quería, que lo trataran mal; ya viste tú cuántos años lo estuve ayudando; él ya no pudo seguir el trámite del terrenos y se lo encargó al Cabezón, y pues no sé qué fue lo que logró, porque poco a poco me han estado robando el terrenos, la gente que colinda con nosotros, poco a poco se fueron ampliando, fueron metiendo sus lindero adentro de mi terreno, y por más que quise que el gobierno me apoyara, nunca lo he logrado; ya sólo me queda media hectárea donde tengo sembrado un poco de maíz, como lo ves, casi destruido por lo mapaches, primero fueron los mapaches humanos los que se robaron el terrenos, y ahora estos pinches animales que destruyen todo”.
Su condición de indígena analfabeta lo pone en una situación inofensiva ante los grandes abusos de los mapaches humanos, como dice él; de aquéllos que nunca tienen llenadera. Cuando logra cosechar tiene que vender el producto como mazorcas tiernas para tamales, porque el maíz lo pagan más barato. Para vender el producto tiene que viajar a la ciudad de Tuxtepec; sacar en hombros los costales de mazorcas desde su casa –más de un kilómetro de distancia- hasta la comunidad de Arroyo Choapan, donde toma el transporte que viene de paso hacia la ciudad. De esta forma es como logra sacar un poquito más de dinero; invertir en semillas y fertilizantes para volver a sembrar, después de preparar el terreno, y esperarse hasta la nueva cosecha; mientras tanto trabaja de jornalero para otros campesinos; cuando la milpa ya está creciendo, se pasa las noches cuidando que los mapaches no hagan su destrucción. “Moisés ya está más grande y me ayuda un poco. Él quería seguir estudiando, pero ya ves, no podemos con tantas necesidades; pero los demás chamacos sí están estudiando, allí, en Arroyo Choapan; no nos alcanza el dinero para cubrir todo lo que piden, pero los maestros comprenden nuestra situación”.
Hace cinco años que murió su papá. En una ocasión Cheque me llamó cuando el viejo se cayó de la cama y no podía moverse. Cayó boca abajo, y como no tenía fuerzas para levantarse, sólo daba de gritos para que alguien lo ayudara. Cheque le pidió a su hijo   Moisés que entrara por la parte de arriba, haciendo a un lado la palma. Así fue como lo auxiliaron, y llamaron a las autoridades de Chiltepec para que dieran fe de las condiciones en que tenían al señor. Cuando yo llegué ya se lo habían llevado a Chiltepec, y me fui a donde estaban ellos para saber la situación. A pesar de las condiciones en que se encontraba su papá lo devolvieron a su casa, y lo dejaron con un suero en el brazo. Cuando se enteró el hijo-nieto Abel, insultó a Cheque y volvió a encerrar al viejo, quien murió días después.
Moisés, a pesar de su situación social, trabaja en lo que puede, y en sus ratos libres lee y escribe. Él me platica que su maestro le presta libros, y por eso lee alrededor de 20 libros al año. Escribió un texto muy extenso cuando estaba terminando la primaria, cerca de 400 páginas, de una novela, que posiblemente, algún día pueda publicarse.
Hoy es el día internacional de la lengua materna, y de esos asuntos de los indígenas, de lo que tanto aspaviento hacen las autoridades para aprovechar los reflectores internacionales y salir en la foto, mientras gente como Cheque, se encuentran indefensos ante la embestida de los mapaches.

domingo, 17 de febrero de 2019

“MAGÍN”




Sabino Pérez Ramírez

Después del lunes ciudadano del 11 de febrero del 19, pasé por el Mercado Central, me llegaron los recuerdos que quedaron sepultados bajo los cimientos del nuevo edificio: el antiguo mercado, del que sólo haré referencia de una manera fugaz; me pareció ver a Lauro Martínez, conversando con sus clientes, en su pequeña tienda de abarrote en el lado izquierdo de la entrada principal, y en el otro extremo El Parián, de Luis Santos, como los guardianes del antiguo edificio, que albergó durante muchos años el mercado principal de Tuxtepec; en otro momento contaré esa historia. Pasé por la avenida Independencia buscando a una persona del mercado, de esos que no se instalaron en las carpas, que el gobierno municipal destinó para los locatarios durante el proceso de remodelación del mercado, quien se había visto afectado por los sismos del 2017. El motivo por el que esta persona no aceptó una de las carpas, es porque vende pescados y mariscos, y no le parecía un lugar adecuado para la venta de su producto, por parecerle antihigiénico, por tal motivo  decidió suspender su negocio durante el proceso de remodelación, que demoró, según los lugareños, un año.
Las puertas del mercado estaban abiertas, por la actividad de quienes van ocupando sus lugares, acomodando sus productos, acondicionando los locales para una mejor exhibición, según las necesidades de cada locatario. Me fui por uno de los pasillos laterales hasta los barandales que sirven de valla para tener una vista panorámica del hermoso río de las mariposas. Allí me encontré a Magín, el amigo que buscaba. Nos saludamos con mucha cordialidad, por los años que  pasaron sin vernos; él estaba en el mismo local que tenía antes de la rehabilitación del edificio, con una hermosa vista hacia el verdoso río. Gonzalo Martínez, es el nombre de nuestro personaje, a quien lo conocen con el sobrenombre de Magín.
“Yo llegué al mercado hace como 35 años, antes de la construcción de este edificio; trabajé de ayudante en diferentes locales; luego me vine a trabajar como ayudante de esta pescadería, hasta que los dueños me traspasaron el local, desde entonces trabajo lo propio”. Gonzalo recordó esos años, en que salió de su tierra natal: “Pescadito”, es una comunidad asentada a la margen de la presa Miguel Alemán, perteneciente al municipio de Soyaltepec, conocido como Temascal, colindante con el municipio de San Juan Bautista Tuxtepec, también en el estado de Oaxaca.
Por esos tiempos nos conocimos, puesto que nuestra actividad era la compraventa de pescados y mariscos; Magín era joven, con esposa y a punto de nacer su primer hijo. El acento de su voz demuestra su bilingüismo: mazateco y castellano, y su rostro siempre alegre. A pesar de utilizar herramientas filosas nunca ha sufrido algún percance. “Uno de los aliñadores sufrió un accidente al cortar la cabeza congelada de un Robalo, cuando le tiró el golpe para cortarla, la mocha rebotó y le dio en el dedo gordo de la mano, con un quejido seco levantó la mano y enseñó el dedo que colgaba, lo puso en el tablón y lo cortó por completo, le chupó la sangre y lo aventó al río”. Sacó de su memoria ese episodio, que le pareció un acto, más que de valentía, de ignorancia o de estupidez, por no saber que los médicos podrían salvarle el dedo, si se hubiera ido al hospital; y además por no tener precaución, puesto que las herramientas para el aliñado de pescados deben utilizarse de la forma correcta.
Magín se recargó en los barandales y admiró, como todos los días, las aguas tranquilas del río de las mariposas. “Hubo inundaciones que estuvieron a punto de invadir los pasillos del mercado; el agua se llegó a asomar por las pichanchas, y la vibración del edificio nos hizo pensar que se iría con la corriente; gracias a Dios el agua nunca nos llevó”.

El sol de la tarde le daba colorido a la ribera, haciendo contraluces bajo los árboles de sauce.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Día de San Valentín



Sabino Pérez Ramírez

En el siglo III, durante el gobierno del emperador Claudio II, el sacerdote Valentín Faustino de Berriocha, fue ejecutado, luego de desacatar la orden, que este gobernante había puesto, al prohibir el matrimonio de los varones jóvenes, porque, según él, si estos hombres no tenían compromisos con alguna mujer, el rendimiento sería mejor, puesto que no tendrían ningún distractor.

Valentín decidió celebrar los matrimonios en secreto, en las mazmorras del imperio, hasta que fue descubierto por los guardianes del emperador. El sacerdote fue encarcelado y posteriormente ejecutado por desacato al decreto del mandamás.
Estando en prisión Valentín observó que la hija de uno de los jueces era ciega. Era una mujer muy hermosa, por lo que Valentín se enamoró de ella, y en oraciones pidió a Dios que esta tuviera la dicha de ver la luz, objeto de su creación.
Se dice que cuando el sacerdote fue llevado al lugar de ejecución, al pasar junto a la hermosa mujer, le puso un pedazo de papel en la mano y le dijo que lo leyera, y ella, sin entender el motivo, extendió el papel y lo primero que vio fueron las siguientes palabras: “Tu Valentín”.
           Así fue como nació la leyenda de Valentín de Roma.

Las celebraciones lepercales, como fiestas pagana, eran las tradiciones que los romanos tenían por esos tiempos; sin embargo, cuando el emperador decretó que la iglesia católica se establecía como oficial del imperio romano, el Papa Gelacio I, quien aborrecía las celebraciones lupercales, toda vez que las mujeres eran humillas, al ser golpeadas con las pieles de los animales que se sacrificaban en honor al semidiós Luperco, a quien consideraban benefactor de la fertilidad, ordenó la desaparición de dichas fiestas. Fue así como el Papa justificó la celebración del día de Valentín, por considerarlo representante del amor entre las personas, de acuerdo a la leyenda que circulaba en todo el imperio, y estableció el catorce de febrero como día especial para esta nueva celebración, siendo hasta el año 494, cuando comenzó a celebrarse de manera oficial.

En muchos países se celebra esta fecha, importante para los enamorados, e incluso para todos aquellos que sienten algún aprecio por los seres que los rodean.

¡Feliz día de San Valentín!

martes, 12 de febrero de 2019

Recordando al muralista mexicano Desiderio Hernández



Un día como hoy, pero de 1992, nación uno de los grandes muralistas mexicanos, Desiderio Hernández Xochitiotzin, en el pueblo de San Bernardino, Tlaxcala. Fue grabador, escritor, arquitecto, cronista, catedrático, investigador y restaurador. Sus obras fueron expuestas en el museo del Vaticano y la Universidad de Harvard, entre otras; obteniendo reconocimientos de la Universidad de la Sorbona, Francia, y la Universidad de Estocolmo, Suecia.
Desde pequeño mostró un espíritu inquieto y atraído por las artes, ya que cuando cursaba la primaria, combinaba sus estudios acudiendo al taller artesanal de su padre. Se formó en la Academia de Bellas Artes de la ciudad de Puebla e hizo su primera exposición importante en 1947. Realizó obras y trabajos artísticos tanto en México como en Europa.
Estudió las obras de grandes muralistas mexicanos, específicamente de Diego Rivera. Perteneció a la segunda generación de los grandes muralistas del siglo XX y fue el último muralista al fresco que había en el país, dejando su principal obra en el Palacio de Gobierno de la ciudad capital de Tlaxcala, en el que plasmó toda la rica historia de esta tierra y al mismo tiempo demostró su gran conocimiento en materia de historia y cultura del lugar, por eso se destacó como catedrático y conferencista. Siendo un hombre humilde pero con personalidad animosa, puso en alto al estado de Tlaxcala y a México en Europa. En abril de 2006 el Congreso del Estado determinó concederle el título honorífico de "Embajador de la Cultura Tlaxcalteca" además de otorgarle una pensión económica. Recorrió gran parte de Europa con este título mientras realizaba parte de sus investigaciones.
Con la propuesta del gobernador de Tlaxcala, Joaquín Cisneros Fernández, en febrero de 1957 inició los murales del Palacio de Gobierno, los que sintetizan la historia local y despiertan gran admiración de compatriotas y extranjeros.
Esta obra abarca una superficie de más de 500 metros cuadrados de los muros del hermoso Palacio de Gobierno. Aquí el artista logra que sus trazos y coloridos sean vitales y cálidos conductores de una fuerza que atrapa la atención de cualquier espectador. Con su vigoroso realismo y sorprendente colorido despierta en el público una doble emoción: la reflexión, que surge a través de su tema histórico y humano, y el asombro. La realización de estos magníficos murales, trabajados al fresco acuarelados al estilo florentino, se proyectó por vez primera en enero de 1953 en casa del poeta y dramaturgo Miguel N. Lira. Pero será hasta 1957 cuando se inician los murales, los cuales constituyen el "programa plástico más ambicioso de Xochitiotzin". La primera etapa del proyecto duró diez años, durante los cuales el autor investigó, diseñó, llevó a cabo bocetos, preparó muros y concluyó los primeros 285 metros cuadrados de mural, correspondientes a la planta baja del Palacio de Gobierno. Posteriormente, de 1967 a 1968, el maestro Xochitiotzin elabora el mural “La Conquista”. En las siguientes dos décadas, a partir de 1987, inicia los murales “El siglo de oro tlaxcalteca”, localizados en la escalera monumental. En el muro sur de la escalera, se comienza a plasmar en 1990 el “Mural del siglo de las luces al porfirismo de Tlaxcala y México”. Los murales El Siglo de Oro Tlaxcalteca son una de las obras más bellas del arte plástico mexicano del siglo XX, están a la vista de la población en el Palacio de Gobierno de Tlaxcala tras un minucioso proceso de restauración.
Su tema es la historia de Tlaxcala contada en 24 segmentos pintados, correspondientes a periodos históricos distintos. Cabe destacar que en vida reveló que entre los personajes hay gente de Tlaxcala, ahí están Beatriz Paredes, Tulio Hernández, sus hijos, nietos, su amada esposa aparece en varias escenas y hasta inmortalizó a su albañil. El mural 8 reseña la fundación de los cuatro señoríos y el 9 las fiestas del dios Camaxtli, deidad máxima de los antiguos tlaxcaltecas. Los segmentos 10 y 11 describen la reconquista de Texcoco por el rey Nezahualcóyotl; el 12 y el 13 las guerras floridas y la enemistad del reino de Tlaxcala con los mexicas. El 14 y 15 la Batalla de Atlixco y el incendio de Huejotzinco; el 16 el sacrificio del guerrero tlaxcalteca-otomí Tlahuicole; el 17 las fiestas de la diosa Xochiquetzal; y el 18 la historia mitológica del descubrimiento del maíz. El cuadro 19 describe el uso del maguey como árbol de las maravillas; el 20 el antiguo mercado de Ocotelulco; el 21 la profecía del regreso de Quetzalcóatl. El 22 la Conquista de Tenochtitlán y la alianza hispano-tlaxcalteca; el 23 el Siglo de Oro de Tlaxcala; y el 24 los siglos XVIII y XIX en la historia de Tlaxcala y México.
Los murales del Palacio de Gobierno de Tlaxcala, son considerados como la última gran obra del movimiento muralista promovido inicialmente en los años 20 del siglo pasado por Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco. Partió de este mundo el 14 de septiembre de 2017. 

domingo, 10 de febrero de 2019

Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

A propósito de la celebración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, este 11 de febrero 2019, les comparto el siguiente
 Mensaje conjunto de Phumzile Mlambo-Ngcuka, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres y Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO para el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, de fecha jueves 7 de febrero de 2019.
 “Recientemente, las mujeres jóvenes y las niñas de todo el mundo han sido vocales al pedir acciones para combatir el cambio climático en todas partes. Cuando la sueca Greta Thunberg, de 16 años de edad, cobró a los asistentes al Foro Económico Mundial en Suiza que "actuaran como si nuestra casa estuviera en llamas", estaba expresando sentimientos similares a muchos de su edad.
       Las voces de mujeres y niñas y su experiencia en ciencia, tecnología e innovación son vitales para aportar soluciones al cambio perturbador en nuestro mundo en rápida evolución. Necesitamos con urgencia cerrar la brecha de género en los campos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas y promover activamente la igualdad de género en las carreras de ciencia, tecnología e innovación.
Las habilidades STEM forman la base de las categorías de trabajo de más rápido crecimiento. Estudios recientes muestran que los cambios en el mercado laboral global darán como resultado 58 millones de empleos netos nuevos, particularmente en analistas de datos y científicos; especialistas en inteligencia artificial y aprendizaje automático; Desarrolladores y analistas de software y aplicaciones; y especialistas en visualización de datos.
Desafortunadamente, hay evidencia de problemas actuales para las mujeres en trabajos importantes como ingeniería, con poca retención, avance y reintegración después de la baja por maternidad. El Informe 2018 de Global Gender Gap del World Economic Forum muestra, por ejemplo, que solo el 22% de los profesionales de inteligencia artificial en todo el mundo son mujeres: una enorme brecha de género que refleja problemas importantes como la segregación laboral y condiciones laborales desfavorables.
        Además de abordar estas barreras, mejorar la conectividad digital y la accesibilidad de tecnología asequible también puede garantizar una mayor igualdad en los campos de STEM, permitiendo que las mujeres y las niñas se beneficien plenamente como científicos, estudiantes y ciudadanos.
ONU Mujeres y la UNESCO están trabajando con socios de todo el mundo para cerrar la brecha de género en los campos de STEM y las tecnologías digitales.
Una forma en que ONU Mujeres se involucra es a través de los Principios de Empoderamiento de las Mujeres . Estos principios ofrecen a las empresas, incluidas aquellas en los sectores digitales, tecnología de la información y la comunicación, tecnología e innovación científica y STEAM (STEM, más arte y diseño), una guía concreta para empoderar a las mujeres en el lugar de trabajo, el mercado y la comunidad. ONU Mujeres hace un llamado a todas las empresas que quieran comprometerse con la igualdad de género y el empoderamiento económico de las mujeres para que firmen y apliquen estos principios.
       Abordar las desigualdades desde el principio en el sistema educativo es vital, por eso la UNESCO trabaja para estimular el interés de las niñas en las materias STEM, combatir los estereotipos en el currículo escolar y aumentar el acceso a las mentoras. Además, alentamos a las mujeres científicas a través de iniciativas como el Programa L'Oréal-UNESCO For Women in Science y la Organización para Mujeres en la Ciencia para el Mundo en Desarrollo, que ofrece becas, redes y oportunidades de tutoría para mujeres investigadoras de todo el mundo. Finalmente, el proyecto STEM y Gender Advancement apoya la inclusión de la igualdad de género en las políticas, estrategias, planes y legislación nacionales en materia de ciencia, tecnología e innovación, centrándose en la recopilación de datos desglosados ​​por sexo”
A través de todas estas iniciativas, estamos decididos a alentar a una nueva generación de mujeres y niñas científicas a hacer frente a los principales desafíos de nuestro tiempo. Al escuchar la llamada de Greta Thunberg, las jóvenes científicas ya están haciendo una diferencia en la lucha contra el cambio climático, incluida la adolescente sudafricana Kiara Nirghin, cuyos inventos minimizan el impacto de las sequías.
Al aprovechar la creatividad y la innovación de todas las mujeres y niñas en la ciencia, e invertir adecuadamente en los ecosistemas inclusivos de educación, investigación y desarrollo y ciencia, tecnología e innovación de STEM, tenemos una oportunidad sin precedentes de aprovechar el potencial de la Cuarta Revolución Industrial para beneficiar a la sociedad. .

jueves, 7 de febrero de 2019

EL TEQUIO



 Sabino Pérez Ramírez

La arena lista para ser paleada. Los sacos de cemento cortados por mitad, para facilitar la carga y el vaciado. Una pipa a poca distancia de las ollas revolvedoras. Los carretilleros en fila. Los paleadores. En la calle pedregosa se amontonan los menesterosos con palas y picos emparejando la tierra. Algunos echan agua y otros vacían carretillas de arena para cubrir la superficie. La gente ríe. Está alegre. Todos se suman en torno a su presidente municipal que no deja de extender arena sobre la calle. Él es el guía. El líder.
Ya son las nueve en esta mañana cálida, con manchas de sol por todas partes. Las nueve, y el movimiento de los que se acercan a ofrecer su apoyo es cada vez más abundante. Las aguas de sabor, los refrescos, la música y la animación de Elvis Mayoral, hacen el ambiente más festivo. Porque es una fiesta el tequio, donde hay música, bebidas, botanas, risas, pláticas. Pero sobre todo la alegría de quienes participan para lograr un bien común.
El presi Fernando da la señal para el pavimentado; los paleadores llenan latas de arena y Fernando, sin mucho esfuerzo vacía la primer lata en la olla revolvedora, como si hubiera dado cuerda a un reloj, y los engranajes comienzan a trabajar armoniosamente, engrane por engrane. De esta forma da inicio la actividad para el pavimentado de la calle, conocida como vialidad 1, manzana 2G, del Fraccionamientos Los Mangos. Las tres ollas revolvedoras comenzaron a trabajar al mismo tiempo: los paleadores, los cargadores de arena, los vaciadores de cemento, los carretilleros y los reguladores de agua con manguera en mano desde la pipa.
En la calle los albañiles esperan las primeras carretillas de mezcla. Las mujeres con aguas frescas y vasos desechables caminan sobre una banqueta angosta, haciendo malabares para no resbalar con tierra y gravilla que se extiende en la superficie. El desnivel de la calle hace más complicada la tarea de las menesterosas. ¡Quién quiere agua! ¡Quién quiere agua! ¡A mí dame un poco! ¡Yo también quiero!, otros más se acercan a pedir agua, y en poco tiempo regresan por más líquido. Pero ellas están contentas. Se siente útil, parte de este engranaje que trabaja para el mismo fin. ¡Aguas, aguas, van las carretillas con mezcla! ¡Ahí vacíalas, ahí! ¡Eso, hay que extenderla! Las carretilladas de mezcla van cayendo una a una. Vienen bajando en hilera hasta el tope de madera que atraviesa la calle separando la pavimentación en dos bloques: los que trabajan en la parte alta y los que esperan su turno en la parte baja. ¡Más dura! ¡Que la traigan más dura! Grita el albañil que extiende la mezcla con una cuchara. ¡Más dura, más dura! Van subiendo las voces hasta llegar a los revolvedores. Alguien pone un fragmento de tabla para complementar el tope, y evitar así el derrame de mezcla calle abajo.
Algunas personas descansan después de haber participado, esperan de nuevo su turno, pues no hay suficientes carretillas ni ollas. Los carretilleros van en fila, haciendo un esfuerzo redoblado para evitar que el vehículo se precipite en el desnivel de la calle. En esta faena lo mismo participan funcionarios públicos, el síndico Luz Oralia y varios regidores, directores, jefes de áreas, personal de confianza, el Agente de San Bartolo y presidente de otras colonias, todo con el mismo objetivo: ser parte de los tequios que el gobierno municipal viene practicando en todo el municipio, y este día especial, como un regalo de reyes, todos son Gaspar, Melchor y Baltazar que caminan sobre esta vialidad para dejar como regalo un calle mejor transitable.
Desde este ángulo se aprecia el movimiento de los operadores de ollas, los paleadores, los lateros, los aguadores, los cementeros, todos, como el engranaje del reloj. Pieza por pieza. Y el presidente incansable con su lata de arena. ¡Ey, Sabino, una foto acá! Chucho Román me indica que le tome una foto. Otros más se acercan para salir en ella. De fondo los mezcladores y carretilleros sin detener su movimiento. Los vecinos de otras calles se asoman a las puertas o ventanas de sus casas a observar la actividad de los tequiadores. Sus calles ya están pavimentadas. Si alguno de ellos se une al tequio, será porque así lo desea. Sin embargo hay quienes vienen de otras colonias o comunidades rurales. No porque tengan obligación de hacerlo, sino por el gusto de unirse a la actividad menesterosa de los que representan el gobierno municipal. Ahí va Tico, el Agente Municipal de San Bartolo con su carretilla de mezcla; tiene la camisa mojada por el sudor, al igual que todos los que hacen la actividad más pesada.
Una camioneta cargada de carretillas se detiene cerca del tumulto de personas que trabajan, observan, o reparten agua fresca. Algunos se acercan a bajar las carretillas y cada quien se lleva una para hacer fila rumbo a las ollas revolvedoras. ¡Quién quiere agua de sapo! Ofrece el maestro Campa, con un recipiente de agua verdosa y abundante hielo. Yo pido un vaso, y el escritor Javier Morán hace lo propio. En cuestión de minutos vacían el recipiente.
Ya se acerca la pavimentación a donde están los que preparan la mezcla. Dos mujeres extienden la mezcla con cepillos de madera. Otros más vacían sus carretillas junto de ellas.
¡A todos los compañeros, váyanse a la parte de abajo, para continuar en el otro extremo! Anuncia Elvis Mayoral. La mayoría baja por las estrechas banquetas, y otros prefieren hacerlo por las calles laterales. En la parte de abajo ya está la gente en actividad. Preparan mezcla, mientras se suman otras ollas revolvedoras más. Los carretilleros ya están listos para el acarreo de mezcla. Algunos llevan arena que extienden sobre la tierra húmeda. Varios hombre y mujeres utilizan palas en esta labor.
¡Pasen a comer! ¡Mientras unos hacen eso, los que deseen pasen a comer! Rocío anuncia ofreciendo el alimento. La comida que ella y los vecinos de esa calle prepararon para los afanosos. Quienes esperan su turno en el tequio se acercan a las mesas repletas de comida humeante en el patio de la casa de Rocío. ¡Es tesmole de pollo! Dice alguien mientras sirve comida. Los platos encuentran quienes se apiaden ellos, y los chasquidos de comensales invade el ambiente. Con un plato de caldo caliente, también yo le entro al tesmoleado. ¡Aquí está un lugar Sabino, yo ya terminé! Me indica uno de los comelones.
La boruca de los afanosos y la música hace del tequio una fiesta agradable. Pokemón baila con su cámara fotográfica, mueve su voluminosa humanidad al ritmo de una música rumbera, y las cámaras de los fotógrafos y periodistas recogen el acontecimiento de este día. El presidente da inicio a esta otra etapa de pavimentación, lleva su carretilla de mezcla, y el esfuerzo es aún mayor, porque ahora va empujando de subida. Una hilera de carretillas va cayendo y los albañiles extienden la mezcla a lo ancho de la calle.
El tramo es corto, por lo que la tarea se vuelve menos tediosa, y la suma de  menesterosos hace más ágil el avance de la pavimentación. Hay quienes observan mientras les toca su turno.
¡Desde hace ya unos meses habíamos hablado con el presidente municipal, y nos prometió que empezando el 2019 se haría como primera prioridad, y esta es una muestra de que cumplió su promesa! El que dice eso es Pablo, el presidente de esta colonia. Él afirma que desde hace 32 años venían solicitando la pavimentación, y asegura que por fin se está logrando a través de este tequio.
¡Me da mucho gusto que hayan venido a realizar este tequio. Esto jamás lo habían hecho otras autoridades, y siento emoción ver a Fernando Dávila con los funcionarios hacer esta labor, entre todos, para pavimentar nuestra calle! Rocío es vecina de esta calle, es la persona que ocupó su casa para ofrecer la comida. Asegura que un grupo de vecinos se organizaron, cooperaron para comprar el producto, y así, entre varias mujeres prepararon los alimentos.
¡Que el presidente eche la última carretillada para clausurar esta obra! Pide Elvis a través de la bocina. Los reporteros preparan sus cámaras y celulares para documentar el acto de clausura, como un acontecimiento especial ¡Por lo regular las autoridades clausuran sin ensuciarse las manos, pero el presidente Dávila, con su carretilla de mezcla,  clausura el tequio! Declara Elvis. Los presentes festejan con aplausos el acontecimiento. El presidente toma el micrófono y llama a los concejales y directores para que lo acompañen, mientras da un discurso.
-¡Agradezco a todos los que se sumaron a este primer tequio del año, y primero de esta nueva administración! Enfatiza que hubo un ahorro considerable, ya que la pavimentación costó sesenta mil pesos, y por otro medio el costo sería cercano al millón de pesos, y que gracias a la participación de todos, tendrán la oportunidad de apoyar a más colonia y comunidades, a través de esta práctica.
¡Setenta y cuatro metros lineales de pavimentación en apenas unas horas de ardua actividad, con la participación de autoridades y vecinos de esta calle!
Fernando dice que el compromiso era doble, porque en esta calle viven dos personas con problemas de discapacidad, y en tiempo de lluvia tenían que ser llevados en brazos a sus casas por sus familiares, sorteando el lodazal.
¡Y tenemos una sorpresa para una de ellas, para la menor Luz Estrella, a quien le entregaremos esta silla de ruedas, para que pueda trasladarse a donde desee!
El presidente llama a la mamá de Luz, a quien entrega la silla. Todos aplauden el acontecimiento. Y se preparan para la foto final. La foto que dará constancia de este primer tequio.

De fondo, la claridad de las cuatro de la tarde se refleja en la calle recién pavimentada.

martes, 5 de febrero de 2019

EL BANQUETE



Claudio Méndez

 La ciudad y sus luces. Las grandes avenidas. Muchos tipos de comida. Algo  diferente para mí. Sé que mi vida cambiará por completo. Al parecer mi llegada al restaurante es motivo de burlas, bienvenidas y enojo por parte de mis compañeros, a quienes no tomo mucha importancia. En esta parte alta del edificio puedo ver con claridad la cocina. ¡Mmmm! Suculentos manjares me deleitan. Al parecer esta noche se portaron espléndidos conmigo. El banquete que me dejaron despide un aroma exquisito.
–¡No lo comas, aléjate de esa comida!- Me sorprende la advertencia de mis compañeros,  tal vez quieren el alimento para ellos. No me importa.  El manjar está riquísimo. No sé qué les pasa, todos me miran con temor en el rostro. ¡Ohh! Siento un sueño profundo, y un ardor insoportable por dentro de la panza. Mis compañeros me contemplan asustados. Creo que algo malo tenía la comida. Este sueño es insoportable. Estoy perdiendo la conciencia.  –¡Ahhhgg!-
–¡Trae el recogedor y la escoba! Cayó otra rata. Cuando menos murió llena.


domingo, 3 de febrero de 2019

"La palabra y el territorio"







Grandes compañeros de la cultura mexicana presentaron su libro “La palabra y el territorio”, con hermosas ilustraciones que nos muestran la magia de los pueblos y sus tradiciones.


ALTEPEE SOMOS

En el compartir de la música tradicional de cuerdas (música de jarana, son jarocho o huapango), el colectivo Altepee nos hemos ido formando con gente de diferentes edades y lugares: compañeras y compañeros de la región como Acayucan, Chinameca, Chacalapa, Soconusco, Jaltipan y Sayula; de otras zonas de la república como Michoacán y la CDMX. De la misma manera hemos construido un trabajo profundamente vinculado con procesos en Estados Unidos con las compañeras y compañeros Jarochicanos de Chicago y San Ana, CA.
Si bien la música es el punto de encuentro, vimos que para transmitir la compartición del fandango son necesarios los medios de comunicación y nos pusimos a hacer radio, video y fotografía. Para sustentar nuestra forma de vida tuvimos que desarrollar además otras actividades como laudería, serigrafía, productos de cuidado personal, pizzas, medicina popular por mencionar algunas, ya que en nuestro lugar las oportunidades para apoyar iniciativas culturales son casi nulas o condicionadas. Además, la situación con el tema de la violencia, del crimen organizado y la corrupción del estado, hace cada vez más necesaria la construcción de formas que sustenten relaciones más sanas entre las personas de la región y trabajos en red a lo largo y ancho del país.
Como colectivo, nuestra referencia de organización son las fiestas y tradiciones a la cuales pertenecemos por ser de los pueblos y un poquito de lo que sabíamos del EZLN.
Nos dimos cuenta que en los oficios que estaban a nuestro alrededor y alcance, así como en los saberes de nuestras abuelas y abuelos podemos encontrar las herramientas y formas que necesitamos para hacer y aprender lo necesario para una vida digna.
Lo siguiente que encontramos al organizarnos es la importancia de tener una responsabilidad con el entorno: cómo puede ayudar nuestro quehacer a que otras personas tengan la necesidad de conocer y cuidar su región, su territorio. Cómo lo que hacemos puede servir a los otros y contribuir en el día a día al contexto donde aprendimos y crecimos. Cómo esta construcción tiene que ser entre todas y todos para que funcione. Cómo tenemos que crecer juntos para apoyarnos unos a otros en diversas situaciones y territorio.

Escamas de luna en Tlacotalpan

Roger Merlín, Reynaldo Carballido, Leticia Valle, Sabino Pérez, Ángel Osorio y Francisco Estrada.




Tuve la buena fortuna de presentar mi libro “Escamas de luna”, en la Parla del Papaloapan: Tlacotalpan, Ver., precisamente en el marco de las fiestas de la Candelaria. Fui invitado por  el Instituto Veracruzano de las Culturas. Poca concurrencia en la sala audiovisual de la Casa de la Cultura “Agustín Lara”, pero con una gran calidad de personalidades, y sobre todo, los amigos de la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca: Roger Merlín Arango, asesor cultural; Ángel Osorio, Director de Atención Cultural Comunitaria y la Maestra Leticia Valle Mijangos, Subsecretaria de Planeación Estratégica.
En la mesa de presentación estuvieron el dramaturgo Reynaldo Carballido y el escritor Francisco Javier Estrada Yescas. La conducción del programa estuvo a cargo del amigo Luis Antonio Vásquez Heredia, por parte de Culturas Populares de la CDMX.
Fue muy grato escuchar unos textos del escritor Odilio López, refiriéndose a uno de mis personajes del cuento “Quién mató a Pantaleón Cornejo”, leído por Reynaldo Carballido.

Agradezco las atenciones que tuvieron hacia nosotros; principalmente a Dios por permitirnos admirar la belleza del patrimonio cultural de la humanidad: Tlacotalpan.