Claudio Méndez
–¡No lo comas, aléjate de
esa comida!- Me sorprende la advertencia de mis compañeros, tal vez quieren el alimento para ellos. No me
importa. El manjar está riquísimo. No sé
qué les pasa, todos me miran con temor en el rostro. ¡Ohh! Siento un sueño
profundo, y un ardor insoportable por dentro de la panza. Mis compañeros me
contemplan asustados. Creo que algo malo tenía la comida. Este sueño es
insoportable. Estoy perdiendo la conciencia. –¡Ahhhgg!-
–¡Trae el recogedor y la
escoba! Cayó otra rata. Cuando menos murió llena.
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